lunes, 12 de octubre de 2015

Día 86

Han pasado aproximadamente 86 días desde que dejé de fumar y sigue habiendo ropa en mi closet que presenta un pequeño, minúsculo, olor a cigarro.
Probablemente es porque soy una mujer de olfato sensible, o porque esa ropa estaba muy escondida y el tiempo de fumadora logró llegar allí, pero no irse.
El otro día salí con una amiga a tomar y me alegró estar de vuelta en mi casa sin olor a cigarro. Antes era mas difícil dicha situación. Me acuerdo que antes se podía fumar en los bares y aunque yo no fumara llegaba con un fuerte olor a cigarro a la casa, era todo lo malo de fumar y la frustración de no haberlo hecho.
Ahora, me alegra no tener olor.
Me alegra entrar en mi pieza y que ya no huela a cigarro. Pero a veces, extraño fumar.
Hace dos semanas soñé que fumaba. No entendía por qué lo estaba haciendo y me prometía a mi misma que sería el último, pero me sentía decepcionada de mi. Cuando desperté, recordé el sueño y me alegró que solo fuera eso. Sé que si vuelvo a fumar, no podré dejarlo en mucho tiempo, que será cada vez mas difícil, y cada día que pasa sin fumar, se hace mas fácil no hacerlo
Aunque sigue ese impulso, algunas veces, cuando me angustio o me enojo, sigo pensando en lo fácil que sería salir a comprar una cajetilla y volver a fumar. Y entonces hago algo banal como oler mi pelo, oler mi ropa y mantengo la motivación de no recaer.